10. El fundamento bipartidista de la reforma constitucional no significa la única opción política posible

Posted on 12 septiembre, 2011

2


Desde el tercero de los enfoques sobre la reforma constitucional a que aludíamos más atrás y que, indudablemente representa el corolario de la práctica totalidad de los razonamientos críticos efectuados bajo otras perspectivas, aquélla queda despojada de imposturas con la que se ha tratado de justificar, inclinando la Constitución hacia un lado del espectro político, a la vez que sacraliza y petrifica en la misma una determinada concepción de la política, la economía y la sociedad, con plena vinculación a la ortodoxia neoliberal sobre el papel de los agentes públicos y la extensión de los instrumentos de intervención frente a la égida de los mercados[1].

El contenido de la reforma “no deja de ser el reconocimiento de un cierto fracaso”, como ha sugerido el ex Presidente del Gobierno, Felipe González[2], y traduce una lógica de autoimposición por razones políticas que ilustra sobre la unívoca concepción que mantienen los dos principales partidos, en una suerte de postrera “gran coalición” de facto[3], frente al necesario ensanchamiento de las garantías de los derechos económicos y sociales y el ejercicio de la democracia.

Pero lo objetable no es ese dato que registra el acuerdo político del PSOE y del PP al final de la presente legislatura. ¡Ojalá se hubiesen alcanzado muchos acuerdos antes para encontrar remedios frente a la crisis, renovar el Tribunal Constitucional, hacer lo mismo en el Tribunal de Cuentas y hasta, si se hubiesen dado menos prejuicios partidistas, renovar la Constitución en aspectos mucho más importantes que los que en su día auguraba el Presidente Zapatero y, cómo no, la implantación ahora de las restricciones al déficit y endeudamiento públicos!

La principal impugnación que cabe formular a la reforma es el desapoderamiento a la ciudadanía y a sus representantes políticos futuros de la capacidad de elegir libremente las opciones con que enfrentarse a los problemas económicos que irán surgiendo[4]. Torna así de nuevo el velo de una unicidad política sustentada en el más enteco y vacuo de los posibilismos, negando la viabilidad de otras alternativas —que las hay, sin duda, aunque no seamos todavía capaces de encontrarlas— en la generación y más justa redistribución de la renta y la riqueza.


[1] Vid. Baylos, Antonio: “Golpe de mano”, ya citado; Gutiérrez Vegara, Antonio: “Un error, por los principios y por las cifras”, ya citado; Gutiérrez-Rubí, Antoni: “Constitución 2.0”, en El País, 24 de agosto de 2011; Navarro, Vicenç: “Entrevista al profesor Navarro sobre el pacto PSOE-PP”, ya citado; Torres López, Juan: “Razones económicas para rechazar el acuerdo neoliberal entre el PSOE y el PP”, ya citado;  ANSORENA, Luis: “Las dudas de los economistas”, en El País, 25 de agosto de 2011 (recogiendo la opinión de Juan Torres López); NUEVA TRIBUNA: “Un golpe de Estado económico”, ya citado.

[2] Cfr. GONZÁLEZ, Felipe: “Debates confusos”, en El País, 30 de agosto de 2011.

[3] Vid. EUROPA PRESS: “Reforma.- Catedrático de Derecho Constitucional aboga por un referéndum coincidiendo con las generales” (recogiendo declaraciones de Joan Oliver), en el Diario del Derecho de Iustel, 29 de agosto de 2011; también EKAIZER, Ernesto: “Gran coalición anticipada”, en Público, 27 de agosto de 2011.

[4] Vid. Torres López, Juan: “Razones económicas para rechazar el acuerdo neoliberal entre el PSOE y el PP”, ya citado.

Posted in: Sin categoría